IES N°1 Dra. Alicia Moreau de Justo
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10.500 Antes de Cristo, que hay?

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10.500 Antes de Cristo, que hay?

Mensaje por admin el Miér Jun 16, 2010 4:52 pm

Hace algunos años vi una serie de programas en Discovery Channel que
hablaba de una historia de civilizaciones perdidas. Difería en varios
puntos con lo que suelen decir los libros de historia y los egiptólogos.

Mostraba como muchos de los monumentos se relacionaban de alguna forma
con el 10500 Antes de Cristo. Por ejemplo como las piramides egipcias
señalaban la ubicacion que tubo determinada constelacion en ese año. En
perú la sombra que el sol proyectaba sobre un monumento dibujaba el
cuerpo de una serpiente completando una cabeza de serpiente que había
en dicho monumento.

Habia muchos mas ejemplos, muchos denotaban un elevado conocimiento en matemática y astronomía.

Lo curioso, es que como saben muchos de los monumentos que estaban
implicados habian sido construidos miles de años despues del 10.500 A.C.

La teoría del investigador, era que podía tratarse de los rastros de
una civilización perdida en el tiempo, dispersada por todas partes del
mundo que quizo dejar rastro de su existencia o de un fenómeno de gran
importancia en aquel año.



desconectado






  • 953 MENSAJES

Antonio Rivera escribió el 28/04/2006 a las 00:23 hs. ¿Mensaje inapropiado?

#2 Re: 10.500 Antes de Cristo - Historia oculta

Es posible que este artículo te interese, creo que por algún lado tengo algo sobre la orientación de las pirámides.





Indicios sobre los Hermanos Mayores

Los indicios de que en nuestra prehistoria llegaron a la tierra
viajeros de otros mundos, van siendo cada día mayores. Efectivamente,
los libros sagrados hindúes: el Ramayana y el Mahárabata, que datan de
más de tres mil años, hacen la descripción de Naves que circularon por
el cielo “en el origen de los tiempos” y que parecían nubes de color
azul, en forma de huevo. Según la descripción, esos aparatos eran
impulsados por fuerza etérea que golpeaba el suelo a partir o por una
vibración que emanaba de una fuerza invisible. Emitían sonidos dulces,
metódicos. Irradiaban brillo como el fuego y su trayectoria no era
recta, sino que parecía una larga ondulación que los acercaba o alejaba
de la tierra. Obsérvese que este relato se asemeja al de los sacerdotes
judíos en los primeros textos bíblicos que hablan de “arcos luminosos”.

El profesor Agreste, científico matemático de la Universidad de Moscú,
acepta la hipótesis de una antigua migración de seres humanos
extraterrestres. Además afirma que entre los primeros textos de la
Biblia, está un relato referente a seres llegados del cielo que, como
Enoc, podrían desaparecer y remontarse al cielo en arcos de luz intensa
y espantable.

Una leyenda antigua de la India dice: “Kukra, volando a bordo de un
Vimana de gran potencia, lanzó sobre la triple ciudad un proyectil
único cargado con la fuerza del Universo. Una humareda incandescente
parecida a diez mil soles se elevó esplendorosa. Cuando el Vimana hubo
aterrizado, apareció como un espléndido bloque de antimonio posado en
el suelo”

En las construcciones de Baalbeck se tallaron piedras gigantescas de
más de cien toneladas, que es el caso de la famosa “piedra del sur” que
nadie se ha atrevido a sugerir cómo fué trasladada desde la montaña de
origen hasta el lugar donde se encuentra. La antiguedad del labrado de
esta piedra se remonta a muchos miles de años antes de Cristo, cuando
el ser humano todavía no conocía el uso de los metales, por lo menos de
los metales duros. Asimismo en la región hay una enorme terraza
enlosada hecha a manos con las características de un piso, pero tan
gigantesca, y de tal manera construida, que esto ha hecho pensar a los
sabios que se trata de una pista de aterrizaje de naves espaciales.

Los rollos del Mar Muerto, que parecen comprender un período de más de
un siglo antes de Cristo, han clarificado muchas dudas y a la vez
creando nuevas inquietudes. Por ejemplo en uno de ellos existe esta
afirmación: “Los seres venidos del cielo vivían en la Tierra en
aquellos tiempos y aún después, cuando los hijos caídos de Dios
vinieron.”

Semejante afirmación que en otro tiempo se habría tomado a la ligera,
pensando en deidades y mitos, ahora parece ser la prueba histórica de
que Cosmonautas procedentes de otros mundos no solamente visitaron la
tierra, sino que vivieron en ella quizás por tiempo indefinido. De allí
nace la idea de que algunas razas de la humanidad fueron descendientes
directas de estos viajeros de otros mundos. (Los hebreos?)

En el mausoleo Purva, en la India, figura el siguiente relato: “Era un
arma desconocida, un rayo de hierro gigantesco, mensajero de la muerte,
que redujo a cenizas a todos los miembros de la raza de los Vrishnis y
de los Andhakas. Los cadáveres quemados eran irreconocibles. Los
cabellos y la uñas se le caían. Los objetos de barro se rompían sin
causa aparente. Los pájaros se volvían blancos. Al cabo de algunas
hora, se estropearon todos los alimentos. El rayo se deshizo en polvo
fino”

No
se parece este relato a la destrucción de Sodoma y Gomorra, y a la de
Hiroshima y Nagasaki? Estos relatos son separados geográficamente y en
el tiempo tienen la misma apariencia.


El Dsyan, libro sagrado, habla de señores de faz resplandeciente que
abandonaron la Tierra, retirando sus conocimientos a los hombres
impuros y borrando por desintegración las huellas de su paso. Se
marcharon en carros voladores, movidos por luz, a su país de hierro y
metal.


En las Islas de Pascua, en el Pacífico, hay una leyenda que habla de
una raza de señores, de maestros, llegados del infinito de los tiempos,
que bajaron del cielo. Esta leyenda podría tener su origen en América,
quizás en Perú y tal vez en los Incas, lo que nos hace pensar en
Tihuanaco, a orillas del lago Titicaca.

En pueblos tan
apartados como los esquimales, hay leyendas que hablan de antiguas
tribus trasportadas al Gran Norte por pájaros gigantes metálicos, y que
esto sucedió en el principio de los tiempos, supuestamente se refiere a
unos diez mil años atrás.

El Popol Vuh, libro sagrado de los quichés en América, habla de una
civilización infinitamente antigua que conocía las nebulosas y todo el
sistema solar. Estudiaban los cuatro rincones del horizonte, los cuatro
puntos cardinales del arco del cielo y la cara redonda de la Tierra.

En el desierto de Sahara hay una meseta llamada Hoggar, que fue
visitada por Henry Lothe, encontrando construcciones y columnas de
tamaño descomunal. Cerca de éste lugar está Jabbaren, conocida como la
“Ciudad de los Gigantes”. Allí el investigador encontró muchísimas
pinturas de estilos sin antecedentes en ninguna otra parte del mundo.
En el fondo de una caverna encontraron una figura como de tres metros
de altura representando a un hombre con una máscara transparente muy
semejante a las usadas actualmente por los viajeros del espacio. El
resto de la cabeza, redondo, representaba evidentemente un casco
protector. No cabe duda que alguien trató de dejar huella allí; de como
se cubrían los “ hombres del cielo”. Lothe bautizó la figura como “El
Marciano”. Después de ese primer descubrimiento siguieron apareciendo
otras figuras semejantes, todas llamadas desde entonces “Marcianos” ,
sin que naturalmente, haya ninguna base que demuestre que efectivamente
esos viajeros fueron de origen Marciano. Se cree que esta figura data
de hace más de 10.000 años

En la gruta de Tessali, en el propio Sahara, hay figuras grabadas en la
roca que representan personajes con cascos y grandes cuernos, de donde
parten unos cohetes sugeridos a base de miles de puntitos como cauda..
No son estas las únicas cuevas con rastros rupestres en el norte de
África, ya que hay otras zonas importantes como: Akka, Moghar, Tibesti,
Ennedi, Air, Timasao etc.

Los Rusos descubrieron en una cavernas de Gobi y en otras del
Turkestán, hemisferios de cerámica o vidrio rematados por un cono en
cuyo extremo había una gota de mercurio.

En las vastas regiones del desierto de Gobi se observan vitrificaciones
del suelo parecidas a las que producen las explosiones atómicas.

En las cavernas de Bohistán se han encontrado inscripciones acompañadas
de mapas con intención astronómica que representan las estrellas en la
posición que ocupaban hace más de 5.000 años y se ven unas líneas que
unen Venus con la Tierra...

Entre las tradiciones Incas está la antiquísima creencia en hombres
blancos llegados del espacio, considerados como hijos del Sol, hombres
que reinaron hace milenios.

En la Altiplanicie de Marcahuasi, en la cordillera de los andes, a
3.800 metros de altura, hay tallados en la rocas rostros humanos y
figuras de animales anteriores a los mamíferos, correspondientes a la
era secundaria. Y no sólo eso sino también estatuas de leones, camellos
y tortugas. Todo esto con la circunstancia de que se cree que esa
especies fueron desconocidas en América.

Para algunas personas, la Altiplanicie de Bolivia y Perú, evoca otro
planeta. Dicen que aquello no es la Tierra, que quizás es Marte. La
presión atmosférica es muy baja; sin embargo hay tribus que viven y
trabajan a esa altura de más de 3.500 metros sobre el nivel del mar. El
método del carbón 14 revela que esa región ha estados habitada desde
hace 9.000 años. Recientemente se ha rectificado el cálculo asegurando
que son más de 30.000 años.

En la llanura del Nazca, Perú, visibles solamente desde avión o
helicóptero, fueron descubiertas unas líneas geométricas inmensas. Se
afirma que no pudieron haberse trazado sin auxilio de un aparato
volador, aunque el trazo ha partido de un plano o modelo reducido. La
conclusión ha sido que esas líneas señalan un campo de aterrizaje. Con
esto volvemos a recordar a los “Llegados del cielo como hijos del Sol”.

Como otra curiosidad podemos citar “Las puertas del Sol” a orillas del
Titicaca en el Perú, que demuestran tratarse de huellas de una cultura
anterior a todo lo conocido. Allí labrado en la piedra, aparece el
calendario más antiguo que se conoce, al que se le ha calculado una
antiguedad de 12 a 15.000 años. Pero éste calendario tiene una
característica sorprendente. Representa el año Venusiano con sus 225
días terrestres exactos y con sus meses de 24 días.

Los nuevos ensayos para llegar a Venus y todos los experimentos hasta
hoy realizados han venido dando la razón a este calendario antiquísimo.
Así se ha fortalecido la idea de que en América fueron Venusinos los
que llegaron como viajeros del espacio.

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